Originario de Paracho, en el corazón de la Meseta Purépecha, Torres Piña destacó que en las comunidades indígenas de Michoacán la Noche de Ánimas conserva un profundo sentido espiritual y colectivo. Las familias preparan ofrendas, comparten alimentos, encienden velas y se reúnen para recordar a quienes partieron, manteniendo una relación con sus antepasados que trasciende generaciones y expresa una manera de comprender la vida, la muerte y la pertenencia a una comunidad.
El coordinador recordó que la Cuarta Transformación abreva de los valores que los pueblos originarios han preservado durante siglos: la solidaridad, el trabajo colectivo, el respeto a los mayores, el cuidado de la tierra y la convicción de que el bienestar individual no puede separarse del bienestar de la comunidad. Sostuvo que reconocer estas tradiciones también significa reconocer a los pueblos indígenas como protagonistas vivos de la historia y del presente de México, y no únicamente como parte de su pasado.
Finalmente, Carlos Torres Piña señaló que defender la identidad cultural de Michoacán implica respetar la autonomía de sus comunidades, preservar sus lenguas y costumbres y garantizar que las nuevas generaciones puedan seguir transmitiendo sus conocimientos y tradiciones. “La transformación también consiste en reconocer nuestras raíces, aprender de nuestros pueblos y construir un futuro sin olvidar de dónde venimos”, expresó.

